De camino al lugar donde señalaba que estaba Joseph, Ian se encontraba preocupado, sabía dónde era, y sabía lo que ahí pasaba, ese lugar era el mismo infierno. Se giró hacia Emma quién había dejado de llorar, ahora parecía otra persona, tenía las facciones de su delicado rostro duras, su ceño fruncido, y su mirada transmitía odio, ella estaba decidida a salvar a los seres que amaba y él la admiró por eso. Entendía porque su hijo estaba tan enamorado, Emma era buena, linda, dulce, fuerte, a pesar que tenía tres meses de embarazo, y debía tener reposo estaba ahí decidida a luchar por lo que amaba. —Hija —dijo Ian, tomando su mano, Emma de inmediato se giró a él. — El lugar al que vamos es horrible, usaremos traje, un pasamontañas y chaleco antibalas, tendrás un arm

