CAPÍTULO 44 Dorian estaba caminando por su oficina, pensaba en Emma, en cómo había cambiado su hija, la mirada llena de odio que le dedico, al igual que sus palabras y a pesar de todo no pudo evitar sonreír, estaba comportándose como él y pronto sería como él, su princesa sería tal y como él quería. Sin saber porqué le entró nostalgia y se dirigió a su escritorio, ahí todavía había dos fotografías de Amaris, ¿Por qué las conservaba? No lo sabía, en la primera Amaris se encontraba embarazada de su princesa, de su única hija y su más grande orgullo, todo sería de ella cuando él muriera. La acarició por encima, si ella hubiera sido sumisa como siempre, todavía estuviera con ellos, él se enamoró de Amaris, al verla tan alegre, llena de vida, ella fue un soplo de aire

