Violeta Ethan se quedó dormido poco después de que el avión despegara, así que me encargue de mantener su cuerpo sobre mis piernas todo el tiempo posible. Aun recordaba mi vuelo a Houston, cuando todo era increíble, Evans no paraba de decirme cuanto me amaba y yo no podía dejar de sonreír. Ni siquiera se en qué momento deje de ser aquella chica de 18 años que soñaba con un cuento de hadas, tenía planes, tantos que me eran imposibles contarlos con las manos. Soñaba con terminar mis estudios, con vivir con Evans y casarnos, me imaginaba una boda sencilla, solo con nuestra familia, imaginaba que compraríamos una casa, no quería una mansión como la de mis padres, quería algo sencillo, que fuera nuestro, lo suficiente para que nuestros hijos pudieran jugar, divertirse, donde todos estuviéra

