Estuve toda la noche pensando en lo que me dijo Franco y la única manera de decidir que me vaya, sería porque de verdad ya no habría nada que salvar entre Nacho y voy todavía siento que podemos recuperar nuestro amor. Cuando el sol sale y sabiendo que es día de visitas, vuelvo a llamar e intentar que me pasen con él, sin embargo, una vez más no quiere atenderme. Me enojo, no me parece justo que no me de la cara y además, que ni siquiera sea capaz de disculparse por haberme golpeado sin querer. No lo dilato más, y cuando dan las la una del mediodía, me acerco a la recepción de la comisaria y pido por él. —¿Usted es? —me responde un oficial de entrada edad y sin molestarse en levantar la mirada. —Su novia —digo con determinación y es cuando levanta la vista, se quita los anteojos y

