Capítulo – El refugio en la casa Duarte Alejandro no sabía cómo reaccionar. Todo lo que había escuchado esa mañana en el hospital lo tenía desgarrado por dentro: la traición de su madre, la enfermedad de Renata, la farsa de Sabrina, y por si fuera poco, la advertencia del abogado que le decía que necesitaba pruebas y hasta un matrimonio para recuperar la tenencia de Dylan.Y lo que su padre le dejó y no puede ver todavía. Era demasiado. La herida le ardía como si el mundo entero se hubiera confabulado contra él. Necesitaba hablar con alguien que le devolviera un poco de claridad. Y en su mente solo había un nombre: Elena. En el asiento delantero, Juan Alberto lo observaba por el retrovisor. El chofer, acostumbrado a ser testigo mudo de silencios incómodos y discusiones ajenas, percibía e

