La sonrisa no cabía en la cara de Yasir, se concretó en ese momento el rey del mundo. Iba en la parte trasera del auto abrazando y besando a Alessa. Cruzó la mirada con Camilo quien fruncía el ceño. Decidió pasar primero por la empresa para cancelar todo lo pendiente para ese día. Cuando entró a la oficina con Alessa y Camilo, este no pudo aguantarse. Yasir había pedido a su asistente café. Tomó a su esposa por la cintura y le dijo que la invitaba a almorzar, luego le dio un beso, sin importarle que Camilo estuviese presente. —Ustedes están actuando de manera muy extraña. Demasiado empalagosos, diría yo. —Tengo que contarte un secreto. —¡Vaya me siento halagado! —Exclamó con tono de burla— Ahora Alessa confiará en mi. Cuando ella iba a reprocharle escuchó el suave toque en la puerta

