—Pequeña —Llamo la atención de Alessia que lleva rato con la mirada fija sobre la pantalla de la Tablet. —Dime papi —Contesta sin molestarse en mirarme. —¿Qué cosas le gustan a tu mamá? —Le pregunto ansioso. Antes de salir de casa con Alessia de la empresa que contraté para que le entregara arreglos a diario hasta que yo estime que es suficiente, llegaron a dejar la primera entrega. Tal cual lo pedí, entregaron doce arreglos, los cuales representan los doce años de vida de nuestra hija, y del tiempo que tenemos de habernos conocido. Doce años desde que sin buscarlo ella me atrapó con su apariencia extraña y su forma tan particular y exquisita de ser. Doce años es el tiempo que me he mantenido ansiando día a día su cuerpo, su esencia. Después de haber estado nuevamente con ella el día

