CAPÍTULO VEINTIOCHO Thor estaba parado solo en un enorme campo de flores escarlatas, iluminado por una puesta de sol de color rojo encendido. Sobre su cabeza, en algún lugar en lo alto, daba vueltas en círculo Estopheles, chillando. Adelante, a lo lejos, había una figura solitaria, acostada en la hierba. Él no podría descifrar quién era. Thor caminó hacia ella; su corazón latía con fuerza, al acercarse. El cielo se oscurecía con cada paso que daba, tenía un presentimiento. Algo dentro de él le decía que era el cuerpo de alguien que amaba. Al acercarse, pudo saber, por el encaje blanco esparcido en el suelo, que era una mujer. Con horror, vio su cabello largo y rubio, desbordándose sobre sus hombros, y antes de llegar a ella, abía quién era. Gwendolyn. Thor estiró su mano temblorosa, s
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