Miranda (el siguiente día) Llego temprano como siempre a la oficina, me desprendo de mi cartera, bufanda y gabardina, poniéndolos en el perchero, me saco los zapatos y me siento en el piso. La tarde de ayer me trajo muchas emociones, hace mucho tiempo que no compartía con el sexo opuesto y me divertía tanto, Demian es todo un estuche de monerías, me agrada la forma tan amable en la que me trato, es mas que evidente que le gusto, pero no quiero mal interpretar nada y a mi no me desagrada. La compañía de Demian provoco en mi cierto escalofrío en el buen sentido, cuando coloco su mano en la parte baja de mi espalda, cuando me tomo de la mano para bajar de el transporte en el zoológico y ese beso en la mejilla que me propino, me encoje el corazón, y a la vez me da algo de temor. me acuesto

