Sentí que unas gotas caían por mis mejillas, supuse que eran lágrimas. Jackson me había dejado sin palabras; noté como se quiso levantar para acercarse a mí, pero lo frené con la mano, él me hizo caso pero en todo momento mantuvo su mirada atenta. Las pocas lágrimas que caían por mi cara, se habían convertido en un llanto intenso. Trate de calmarme, pero no podía, sus palabras habían impactado en mi tan fuerte, habían destapado una herida que me había costado muchísimo trabajo esconder, y que hasta ese momento, todavía seguía sin cicatrizar. Luego de hacer que el aire entrara en mis pulmones, decidí volver a mirar al chico que se encontraba delante de mí; sus ojos estaban rojos e hinchados y la punta de su nariz estaba roja, al igual que a mí, lágrimas caían por sus mejillas, pero su

