-Eso se ve bien.-dijo Rubius y yo asentí en respuesta. Teníamos hambre, pero ninguno de los dos quería cocinar, por lo que decidimos pedir unas hamburguesas. Los dos seguíamos en pijama y ninguno tenía intenciones de quitárselo; habíamos pasado la mañana en la cama, charlando, besándonos… parecía como un sueño. Sin embargo sabía que en algún momento iba a tener que hablar con Sebastian, y era algo que no podía ignorar. Mire a Rubius, quien ya había comenzado a comer; no era momento para pensar en otras cosas, así que sin pensar en nada más decidí hacer lo mismo que él. Le di un mordisco a mi comida, y… Dios, era lo más rico que había probado en días. Cerré los ojos un instante y disfrute del sabor. No me había dado cuenta, pero no había estado comiendo lo suficiente. Recordé que

