-Mátenme.-susurré tapándome con mi sabana. A mi madre se le había ocurrido la maravillosa idea de ir a comprar los vestidos para el casamiento de mi hermano, un lunes a las ocho de la mañana. -Vamos Lai, necesitamos llegar temprano.-protestó mi madre mientras tiraba mis sabanas lejos de mi cuerpo. -¿Más temprano?-preguntó mi hermana adormilada. -Necesitamos comprar tu vestido con urgencia; todas nos están esperando. Sin aguantarme mucho más, mi madre decidió empujarme, si, así, como se lee. -Auch.-murmuré parándome mientras agarraba mi hombro por el dolor que me había proporcionado el golpe. -Bien, ahora cámbiate y vamos.-dijo saliendo de mi habitación con mi hermana pisándole los talones. -Eso se puede considerar maltrato.-medio le grite. Con rapidez, me puse un jean, una reme

