Con cuidado, me di vuelta. Mi corazón latía desesperadamente; pero se calmó rápidamente, al notar que la persona que se encontraba a mi lado, era nada más que Rubius. Okey… ¿qué hacía Rubius en mi cama? Mire debajo de las sabanas y noté que estaba completamente vestida, solté un suspiro de alivio y decidí despertarlo. -Oye.-lo moví un poco, pero lo único que logré fue que se diera vuelta- Rubén.-murmuré un poco más fuerte, pero nada. Gruñí, y volví a tocarlo. -¡Hey!-medio grité, haciendo que por fin él reaccionara. Rubius me miró desconcertado. -¿Qué pasa?-preguntó con la voz un poco adormilada. -¿Qué haces aquí? ¿Qué pasó anoche?-mi voz sonaba alterada, y es que lo estaba. -No lo sé, j***r-dijo tratando de sentarse-¿qué hago aquí? -Mm, no lo sé, a lo mejor no te hubiera p

