-Oh, sí esta es tu idea de encontrarme a mi misma…-solté otro suspiro- es lo mejor que pudiste haber pensado. Escuché cómo reía. Vicky había tenido la maravillosa idea de traernos a un spa; y en este momento, una mujer con manos muy hábiles, estaba trabajando sobre mi espalda. -¿Te sientes mejor?-preguntó mi amiga cuando salimos de la zona de masajes. Las dos estábamos despeinadas y relajadas, con una sonrisa que nadie podía sacar de nuestras caras en ese momento. -Estoy estupenda.-murmuré abrazándola por la cintura mientras seguíamos caminando- Gracias.-dándole una sonrisa completamente sincera. -No tienes que agradecerme de nada, necesitabas un tiempo para relajarte… y no te iba a dejar sola, por supuesto. Las dos reímos y seguimos en nuestro camino hacia los vestidores. Mientr

