–Recuerda la nueva técnica que te enseñe para hacer mascarillas cien por ciento naturales, Ana. Es muy importante que no lo olvides, y para asegurarme de no lo hicieras, te envié el video instructivo –instruyó, Ana Lucia rodó los ojos –. No hagas esa cara, es para ayudarte con tu trabajo. Me dijiste que tenías una clienta obsesionada con los productos veganos. Álvaro y Edward rieron, Ana Marie parecía más una madre que una hermana mayor en estos momentos. Los cuatro estaban en el terminal de la ciudad, la semana había pasado volando y Ana Lucia debía volver a Villa Olive a trabajar. Había arreglado todo con su hermana, por lo que el resto de esos días estuvo recorriendo la ciudad junto con ella y su grupo de amigos. Álvaro había accedido a llevarla a la cordillera en donde le mostro a Ana

