En el capítulo anterior... Escucho el sonido del timbre y Cass mira el reloj en su muñeca, extrañada. —Son las doce. Su ceño se frunce aún más y yo me tenso. Tomo su mano dejando todo así en el jardín y nos dirigimos adentro para abrir la puerta, sin embargo cuando ya estamos cerca le hago señas que se detenga. Sé que se molestará pero no es seguro, hace tiempo ya que no tenemos problemas pero eso no evita que quiera cuidarla. Al abrir la puerta me doy cuenta que no hay nadie, sin embargo al bajar la mirada encuentro una caja color n***o, la tomo entre mis manos y cierro la puerta pero al ver a Cassandra ella se queda de piedra, sin moverse, su rostro ha palidecido y sus ojos no dejan de ver la caja en mis manos. —Cass... —Creí que había acabado...—sus ojos se llenan de lágrimas

