Dejemos algo claro, si le disparaba en cualquiera de las dos cabezas, lo mataba y Barton es muy obediente con las órdenes raras de Magnus, así que un lindo disparo en la pierna lo hacen caer al suelo, chillando como asno y Barton se acerca a él con la ira de un dios griego a punto de castigar a un mortal saliendo por cada poro de su cuerpo. —No debiste meterte con ella… ¡NO DEBISTE TOCAR A MI MUJER Y MIS HIJOS! —¡Ella es mi esposa no tu mujer! —¡¡Dalila siempre ha sido mía!! Si dejé que se casara con un imbécil como tú fue porque la vi feliz, pero me equivoqué… nunca debí permitir que otro se le acercara —apunta el arma a Rómulo y este comienza a arrastrarse para escapar, pero la mano de Dalila se posa en la suya y Barton al verla semidesnuda y temblando, reacciona. —Por favor… llévame

