Magnus llega al amanecer de regreso a la casa, rodea la antigua edificación hasta la entrada trasera y se fija en toda la leña apilada. Se lleva las manos al cabello y las deja allí, como si con eso pudiera detener todos aquellos pensamientos que lo asaltan. A lo lejos, por el corredor que da directo al cuartucho en donde duerme Daphne, ve la puerta abrirse, la ve caminar con el paso lento y pasado, pero todo en ella cambia cuando saluda a los animales. Como si fuera un delincuente, se mete dentro antes de que la chica lo vea y se encierra en el despacho, se sienta en el sillón tras el escritorio y toma el teléfono de Daphne. A pesar de que tuvo urgencia en recuperarlo, no quiso darle mayor énfasis pensando en que retrasar más su revisión le dará más días de humillación, pero ahora le u

