—¿Cómo que mi cuñada? —preguntó Angelica muy sorprendida alzando su cabeza del pecho de Ivanno para elevar su mirada hacia él. Él muy seguro de sí mismo le respondió mirándola fijamente: —Como lo escuchaste, cuñada. Es de mi sangre así que será tu cuñada en un futuro cuando estes soltera y ya no estés casada con la mierda de tu esposo. Lo siento si te asusto nuevamente, pero… quiero que seas mi novia. En ese instante, Angelica se sentó sobre la cama y mirándolo con una expresión de duda curvando sus cejas le contestó: —¡Pero ya te dije que eso es imposible Vanya! ¡mi esposo es peligroso y puede hacerte daño si descubre lo nuestro—comenzó a ponerse nerviosa de nuevo—. Yo te dije que…—Fue interrumpida por Ivanno porque le puso la mano en la boca. —Para mi nada es imposible mi fresita. T

