Me miré en el espejo, alisando físicamente el surco de mi frente, tratando de relajar mi expresión. Una vez hecho esto, comencé a retocarme el maquillaje, aplicando suavemente un poco más de delineador de ojos. El vestido que llevaba era un vestido n***o con hombros descubiertos, una blusa tipo corsé y una falda holgada que llegaba hasta mis tacones de aguja negros. Me había rizado el pelo para la ocasión y saqué mi viejo bolso de mano plateado brillante que sólo era lo suficientemente grande como para contener mi teléfono y un pequeño fajo de dinero en efectivo. Había en mí un tipo diferente de nerviosismo y tensión. Tal vez fue porque esta sería la primera vez que tendría una cita desde lo del café con Rob. Tampoco conocía a Anton tan bien como me gustaría, pero espero que esto me ayud

