Habían pasado cinco días, y la condición de Alicia no mejoraba, había tenido algunas crisis, pero las había superado. Todos en el hospital decían lo fuerte que era y que tanto ella como su bebé se estaban aferrando a la vida. David se animaba ante esos comentarios, ya que solo podía entrar unos pocos minutos a la UCI. Eric se había hecho cargo de la empresa y su madre le llevaba ropa para que se cambiara, pues desde que llegó Alicia al hospital, no la había dejado sola. —Hijo, trata de descansar un poco, piensa en tu bebe, tiene que ser fuerte para él. —No insistas, no me moveré de aquí, tengo miedo de que, si me voy, pase algo terrible, no insistas por favor—Samantha asintió, en esos pocos días su hijo había adelgazado y estaba pálido y ojeroso. —Me quedaré aquí, ve y aséate un poco,

