Alicia al llegar a la villa se sorprendió al verlos a todos, incluso a los padres de Samuel, no esperaba este gran recibimiento, al terminar de saludar detallo como el antiguo hombre que le encantaba, pero que siempre había sido frío con ella, la observaba desde una de las esquinas. Al sentir esa penetrante mirada, se dirigió a él para saludarlo, sabía que él nunca se acercaría. —Gracias por todo, pero no quiero abrazos, ya tuve suficientes hoy—Samuel siguió observándola detenidamente, reprochado por no llamar—Lo sé, debí pedir ayuda, pero no quería ponerlos en peligro, aún me asusta que alguien nos encuentre y ustedes peligren. —Todo estará bien—dijo mientras miraba a Mateo que estaba feliz hablando con sus abuelas. —Lo sé, si él está bien, yo también estaré bien. En el jardín habían

