—Me encanta la nueva tú—dice mirando mi rostro lleno de sangre y besándome en los labios, yo sonreí y correspondo al beso Seguimos besándonos un largo rato, él se puso de nuevo arriba de mí sin aplastarme, acariciaba mi cabello de la manera más suave, con su otra mano tocaba mi rostro como si se tratara de una muñeca de porcelana. Mis manos se encargaban de recorrer su espalda y sus glúteos, los apretaba una y otra vez, por un momento había olvidado lo que había pasado y el lugar en donde nos encontrábamos, me separo de él, me levantó y busco mi ropa, él se para también —¿Qué pasa?—pregunta confundido, sin entender mi reacción repentina —¿Te has dado cuenta de la hora? No puedo permanecer aquí Hellbe, mis padres se darán cuenta de que no estoy en casa, incluso Gina o Chris, ya que parec

