—No te atrevas a besarla, ¡ella es mía!—era Beck sujetando a Ryan de su playera bastante molesto —¿Beck?—lo jalo de su chamarra y él me lanza una agresiva mirada, esa mirada donde él no me conocía o parece que sí, ya no sé que creer —Tú no te metas—sus ojos se ponen negros, ya no son los mismos preciosos ojos verde esmeralda, yo retrocedo —Oye idiota, no le hables así—dice Ryan poniéndose frente a mí y desafiando a Beck, me siento tan pequeña entre ellos dos —Ella..... ella es mía y me pertenece—insiste Beck poniéndose tenso, la gente nos miraba, me está generando tanta vergüenza que seamos el centro de atención de la gente, me muero de la pena —Por favor, cálmense, la gente nos está mirando, Ryan, vámonos—lo tomó del brazo haciéndolo hacía atrás, que nos fuéramos de ahí —Vamos, Susy

