CAPÍTULO VEINTINUEVE Adele miraba a través del espejo unidireccional, observando el interrogatorio. John estaba junto a ella en la sala de observación. No se les había permitido entrar, después de lo que ocurrió la última vez. Aun así, Adele estudió al extraño joven. Era guapo, con rasgos ligeramente femeninos. No dejaba de golpear con los dedos la mesa metálica de la sala de interrogatorios, como si estuviera escuchando una melodía inaudible en su mente. Adele se agitó incómoda, examinando al agente interrogador. Si hubiera sido por ella, habría elegido a otra persona. Cualquier otra. Pero, aun así, la agente Paige era buena en su trabajo, cuando no estaba tratando de desquitarse. Adele observó cómo Paige se inclinaba y, a través de los altavoces de la sala de interrogatorios, escuchó:

