CAPÍTULO DIECISÉIS De vuelta a la posada esa tarde, las cosas estaban frenéticas, bullendo de actividad mientras todo empezaba a prepararse para el gran día de mañana. Lois estaba de turno en el mostrador principal, saludando a los huéspedes que empezaban a registrarse. Una mujer que Emily no reconoció entró en el vestíbulo. —Estoy aquí por la boda —le explicó a Lois con una amplia y afable sonrisa. Parecía tener más de sesenta años, un poco gordita. Tenía una gran sonrisa y una personalidad burbujeante. —¿Tía Eugenia? —preguntó Emily. La mujer se volvió hacia ella—. Sí. ¿Eres Emily? Oh, eres una belleza. Extendió la mano y abrazó a Emily fuertemente contra ella, luego presionó un beso en cada una de las mejillas de Emily. Emily se preguntó cómo podían estar emparentadas la tía Euge

