Hoy luego de un mes de descanso de números y letras estoy volviendo a ir al tormento que me representa las clases, es el peor día de mi vida porque definitivamente lo que menos he querido siempre es tener que levantarme temprano pero como las cosas son de formas distintas a las que queremos, entonces no puedo hacer más que dirigentemente ir a clases como una adolescente normal, me levanto de la cama y arrastro mis pies hasta el baño, no tengo ganas de nada más que de regresar a mi cama a dormir y poder disfrutar de mis deliciosas almohadas, salgo de mi sueño al escuchar unos golpes fuertes en mi puerta y abro los ojos, me aseo lo más rápido que puedo y cuando salgo encuentro mi puerta abierta. Seguro fue mi mamá que piensa que con la puerta abierta no puedo quedarme dormida, cando se trat

