La tarde siguió tranquila, sin ninguna complicación, solo con nosotros riéndonos y compitiendo en juegos tontos mientras éramos observados por Francisco a quien decidí no prestarle atención porque no quiero volverme loca ni paranoica, las cosas iban bien y mientras él no intentara hacer algo o dijera alguna cosa fuera de lugar todo estaría bien. Muevo mis pies en el agua mientras veo a mis hermanos hablar con Thomas, eso también me tiene muy tranquila, Alejandro ha sabido llevar la fiesta en paz con Thomas y eso me tiene muy tranquila, quisiera que fuera así siempre pero nunca sabemos de que humor amanecerá Alejandro y no puedo confiarme. — ¿Todo bien?— me preguntó Francisco sentándose al lado mío, yo llevé mi mano a mi pecho porque me había asustado, lo miré y él estaba viendo el agua—si

