Pasamos un día divertido, lleno de risas y cariño. Hacía mucho no nos la pasábamos tan bien, todos juntos, en público. Y el añadido de Martin lo fue todo. Sigue siendo como lo recordaba, pequeño, cariñoso y delicado. Pero ahora es un adulto, es libre y tiene su propio carácter, muy particular. Nos quedamos 4 días en su pueblo y hoy tenemos que volver a casa. Hay trabajo que hacer. Me cuesta mucho despedirme de él. Llevo toda la mañana lloriqueando en silencio. Pedro lo sabe por supuesto. -Cariño ahora puedes hablar con él o verlo cada vez que quieras. -siento que si me voy no lo veré más. Me da miedo llegar a casa y que todo esto desaparezca. Y si mi padre lo encuentra? -Kevin, tu padre no puede encontrarse ni a si mismo. Viste como tenía la casa, no había tocado ni una sola cosa

