05

1880 Palabras
                                  El humo de la camioneta no dejaba de salir y salir. Olivia trago en seco, si realmente había arruinado la camioneta de su padre, iba a morir. En realidad Luke Henderson era el que iba a sesinarla. Y lo sabia. Volvio a suspirar, acomodando los guantes de goma en sus manos y observando como el extraño sujeto movia cosas de las cuales no sabia su nombre dentro del motor. Maldecia a su hermana, quien había desaparecido en aquella casa y quien no estaba respondiendo sus mensajes en pleno ataque. Decir que no lo podía creer seria mentir. Lucy era capaz de hacerle algo asi, aun recordaba la vez que la dejo encerrada en el baño y no la dejaba salir por nada en el mundo. Agradecia que no se estaba ensuciando mucho, ya que hoy le tocaba trabajar en el café. El que se estaba ensuciando en realidad, era el chico que arremangaba su camisa para que no tocara la grasa. -¿Realmente entiendes algo de autos? Quizas esto seria mas rápido si llamara a un mecanico.- cuestiono. Kai saco la vista del motor para dedicarle una fría mirada a la chica quien se encontraba apoyada contra el auto de brazos cruzados, como si él tuviera la culpa de que el auto no encendiera. Se estaba comportando como todo un caballero al ayudarla en esta situación, ¿y así le pagaban? ¿con una mirada de impaciencia? En realidad no le sorprendia esa actitud vinienod de una mesera que ante la minima critica lo había bañado en un pegajoso jugo de mango. No sabia ni siquiera porque seria ahí ensuciándose cuando podría estar disfrutando de un partido de futbol en la sala de su casa. Pero mas que su repentino odio a la muchacha, era su compromiso por terminar algo que había empezado, asi que no iba a moverse hasta que el auto este nuevamente en marcha. -¿Un mecanico? Si esto esta a punto de encender.- respondio. -Eso dijiste hace media hora.- susurro Olivia, ganándose otra mirada asesina de parte de Kai, quien se rindió y no contesto nada. Olivia estaba aburrida, ansiosa e impaciente, no era una buena combinación y mas cuando estaba con un sujeto que no le caia para nada bien. Si fuera otro tipo quizás estarían hablando y compartiendo historias graciosas, sosteniéndose el estomago para poder dejar de reir, pero en cambio, se encontraba con ese amargo asistente del profesor, rodó los ojos y tomó aire para volver a hablar.- Asi que… ¿Tu hermano es el novio de Lucy?- cuestionó. Kai volvió a mirarla y bufó. -Y supongo que Lucy es… ¿tu hermana? Olivia asintió con una sonrisa, feliz por no haber sido nuevamente ignorada por el simio. -Es imposible de creer.- solto una risa Kai. Olivia se sintió particularmente ofendida. -¿se puede saber por que? Kai volvió a su trabajo de arreglar el motor mientras pensaba en las tardes donde Lucy había llegado con una rica tarta, o con entradas para el festival. Las veces que los tres se habían quedado jugando hasta tarde o las veces donde Lucy lo había aconsejado sobre cosas de su vida. Y luego veía a Olivia. Definitivamente no se podían comparar. Lucy era tan dulce y carismática, tenía todo para ser una persona perfecta. Olivia, aunque solo la conocía hace pocos días… Era un desastre. Y si, puede que aun tenga una especie de crush en Lucy, incluso después de que su hermano la presentara como su novia. Era algo que no podía manejar aun, es decir, ya había dejado de dolerle el corazón cada vez que lo veía con Kevin, pero ese debía ser su lugar. Suspiro. -Lucy es tan gentil y amable y tu…- estiro la palabra, mirándola con cierto disgusto. -¿Yo que?- cuestiono de una forma amenazadora. -Tu le rompiste el auto a tu padre.- Olivia rodo los ojos y entro al auto enojada, golpeando la puerta. -Lo que me faltaba, ser comparada con mi hermana.- susurró, apoyando la cabeza sobre el volante. ¿Quién se creía que era? ¿Algun ser superior y perfecto o que? ¿Cómo se atrevia a tratarla asi? ¿Compararla con su hermana? Bufó y pegó un pequeño salto asustada cuando alguien volvió a tocar la puerta del auto. Y ahí estaba devuelta el imbécil, quien ya había cerrado el capot y ahora se encontraba limpiándose las manos con un viejo trapo. -Prueba ahora, estoy seguro de que prendera. Sin contestarle, pero haciéndole caso, intento prender el motor y después de un extraño ruido, el auto finalmente estaba en marcha. Por fin soltó un suspiro aliviada, su padre no iba a matarla después de todo. Giró su rostro y allí se encontraba Kai con una mueca de superioridad extrema, como si acabara de salvar a la humanidad de la muerte. Olivia quiso reir. Era un completo imbécil. -¿No es el momento donde me das las gracias?- cuestiono con una ceja levantada. -¿No es el momento donde te evaporas y me dejas marcharme? Kai soltó aire y se separó del auto, completamente irritado. -Si, completamente diferente a tu hermana.- -Me alegra escuchar eso.- sonrio sarcaticamente.- ¿Ya me puedo ir? -Veo que no vas a agradecerme por salvar tu coche. Olivia solto una carcajada que descoloco a Kai. -¿Quieres un premio Nobel o algo? Tengo dinero también, por si lo prefieres asi. -Solo quiero un simple gracias, maldita niña maleducada.- Kai comenzaba a cabrearse, ya no queria perder mas el tiempo con alguien tan insoportable como la chica frente a él, que lo observaba con una ceja elevada y una sonrisa burlona en su cara. -Gracias profesor, lo veo en clases.- Kai sintió un escalofrio pasar por todo su cuerpo. Nada de lo que había dicho se sentía sincero en lo absoluto. Suspiro. Era una declaración de guerra, pero él era el que ganaría. No había otro final posible. Quizas ella había ganado esta batalla, pero la guerra le pertenecia a él. Sin esperar alguna respuesta de parte del chico, Olivia piso el acelerador y desaparecio de la calle en un abrir y cerrar de ojos. Kai no pudo evitar pensar que eso era sexy pero sacudió la cabeza y se negó a pensar en algo como eso. (…) Con su querido casco bajo su brazo, Jackson se dirigía hacia la cafetería que Connor había insistido tanto. Lo habían agarrado de buen humor en realidad, recuperar su casco después de todo un dia le había dado energías para poder soportar a sus dos amigos por esa tarde. Estaciono la moto frente al famoso lugar y espero que sus lentos amigos llegaran. Una vez que el viejo auto de Logan (heredado de su abuelo o tátara abuelo) los tres entraron y el aroma a café molido los recibio. Se sentaron cómodamente en una mesa y comenzaron a leer el menú. -Entonces…- habló Jackson.- ¿Quién fue la que les devolvió el casco?- cuestiono. -Wow, wow.- soltó Connor.- ¿Cómo sabes que es una chica? Jackson se acomodo mejor en el lugar, viendo todas las clases de cafés que servían. -¿Sera que lo se por qué esa persona me llevo puesto en el pasillo y aunque no pude ver su cara si pude sentir que era una chica?- uso un tono como si fuera muy obvio lo que acababa de decir. Jackson y Connor comenzaron una guerra de gestos burlándose del otro. Mientras que Logan sentía que estaba cuidando a dos pequeños niños. -No sabemos quien es en realidad, pero Connor ya estaba coqueteando con ella como si realmente fuera el tipo de una chica como ella.­- -Hello!- alargo.- Soy Connor, capitán del equipo de futbol, soy el tipo de todos en la universidad.- se encogio de hombros.- Logan y Jackson compartieron miradas, ignorando lo que su amigo acababa de decir. Connor tenia cierta fama de rompecorazones, y en realidad no era solo desde la universidad, ya que los tres habían ido a la secundaria juntos y desde ahí, Connor andaba de flor en flor. Mientras que Logan había tenido una novia por muchos años hasta que esta le corto y termino con la felicidad del pobre presidente. -En fin, ¿Qué van a pedir?- cuestiono Logan. Jackson suspiro mirando todo el menú. -Son todas cosas dulces, las odio.- dijo poniendo una cara de asco. -Bueno preguntemos al personal, quizás tiene un sándwich para amargos como tú.- sonrio Connor, ganándose un golpe de parte de Jackson y luego se escucho la risa de Logan, mientras que llamaba a una de  las camareras de rostro familiar. Realmente Logan venia mucho a este lugar, tenían uno de los cafes mas ricos del país y por eso no queria seguir ocultándoselo a sus amigos. Aunque uno de ellos era un idiota y al otro solo le importaba comer cosas que no tengan ni un grano de azúcar. La joven llego hacia la mesa y le sonrio a Logan, siempre tan servicial. Aunque su sonrisa desaparecio cuando vio el rostro de Jackson sentado en el café con… ¿el casco en su mano? Pegó un pequeño salto que llamo la atención de los tres jóvenes. -¿Te encuentras bien?- cuestiono Logan. Olivia casi pierde el habla. No pensaba nunca que el intimidante Jackson iba a venir a sentarse al tierno café. Por lo que verlo ahí era una enorme sorpresa para ella, mas luego de haberle robado el casco hoy y haberlo dejado parado en el medio del pasillo sin decirle nada mas. Pero el chico no parecía afectado por su presencia, ¿quizas no la reconocia? Puede ser. Sea lo que sea, Olivia no iba a permitir que descubriera de quien había sido la culpa de que se haya perdido el casco. -No pasa nada.- sonrio nerviosa.- ¿Ya saben lo que van a pedir?- cuestiono. -Si.- asintió Connor.- Un café amargo, y por favor, que sea muy amargo.- aclaro.- Un batido de chocolate y un chocolate caliente.- enumero. -Okay.- escribió en la libreta. - ¿Algo mas? -Una porción de tarta de frutillas y una de chocolate.- ahora hablaba Logan.- ¿De casualidad tienen algo salado para mi joven amigo aquí frente a mi?- cuestiono señalando a Jackson, quien jugaba con su celular completamente perdido del mundo. -¡Oh si! Tenemos tartas saladas, tostados y sándwichs. Estan en la parte trasera del menú.- aclaro. La puerta del lugar se abrió,  y Alice recorrio el lugar buscando a su amiga, hasta que la encontró. Sin fijarse a quien estaba atendiendo, se acerco a Olivia y la saludo con una sonrisa. -Hey, ella es la chica que nos dio tu casco Jackson.- dijo Connor, haciendo que Jackson se levantara del lugar y se acercara a la recién llegada. -¿Tu me robaste mi casco?- cuestiono usando un tono de voz grave, que haría a cualquiera querer salir corriendo del miedo. Incluso a Alice, quien miraba desconcentrada a Olivia para que la salvara de ser devorada por el lobo de la universidad. Olivia junto valor, ni siquiera sabe de donde lo saco, y tomo aire. -¡Yo fui! Yo te robe el casco.- susurro. (…)  
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