-Mamá, estoy aquí.- exclamo el muchacho, entrando a la casa y dejando el casco de la moto sobre alguna mesa cercana. Jackson camino dentro de la casa, acostumbrado que su madre no responda a la primera vez cuando lo escuchaba llegar. Habia sido una larga mañana de domingo en el trabajo. Pero eran horas extras que le serian pagadas y para él, servia mucho. Jackson vivía en un barrio bastante adinerado en realidad, para que se den una idea: vivía frente a lo de Avery. Toda esa casa era de su padre, y cuando se fue, lo único que les dejo fue esa casa y una cuenta en el banco. Y no, no se murió. Solo se fue con otra mujer. El chico finalmente encontró a su madre en la cocina, la mujer amasaba como si su vida dependiera de ella. Estaba tan concentrada que ni siquiera se percata

