Capítulo 4.

2466 Palabras
—¿Cómo supiste que estaría aquí?— preguntó, temblando entre sus brazos. —Eso es lo de menos ahora. Lo importante es que estás bien— contestó acariciando su cabello. —Gracias— habló Thom a lo que el chico levantó la vista y lo miró para luego asentir— no sé qué diablos pasó pero gracias. —Es confuso, lo sé, pero se los contaremos. Ambos amigos se miraron sin comprender—¿Contaremos? — Sí, Por casualidad ¿Tienen su celular con ustedes? — asintieron — Bien, marca a una ambulancia. Fruncieron el ceño confundidos. Y seguido de eso, Dereck se desmorona cayendo al suelo, dónde descubren que tiene una gran herida, pareciera un arañazo y uno muy profundo. [...] Las puertas del ascensor suenan llamando la atención de los dos chicos, por ella sale Alei, al ver a sus amigos, los abraza con mucha fuerza. Un inevitable sollozo sale de ella— ¡Dios! ¡Chicos!— solloza más fuerte en los brazos de ambos. —Tranquila, estamos bien.— trato de tranquilizar Thom. La castaña deja un beso en su frente y seca sus lágrimas con el dorso de su mano— ya todo pasó, estamos juntos. —Yo... yo lo siento ¡De verdad!. Fue mi idea ir al bosque y...y... ¡Lo siento, tanto!— volvió a sollozar—. Ya no haremos cosas alocadas, o por lo menos ideas que yo diga, los puse en peligro, y realmente, no quise hacerlo. Ambos amigos comparten una mirada y la vuelven abrazar, aún seguían asustados por lo sucedido en el bosque, pero ellos sabían que Alei no tenía la culpa de nada. —¿Acaso no todas tus ideas son malas?— preguntó divertido el chico ganándose un golpe de la pelinegra— ¡Auch! ¡Eres muy brusca, mujer! —¡Y tú eres un tonto! —Ya comenzamos— murmuró divertida Ley, soltó un suspiro y pasó sus brazos por los hombros de sus amigos— Alei, Alei, nada de lo que ocurrió fue tu culpa, así que quita ese absurdo pensamiento. Ellos se vuelven abrazar y al separarse la mirada de los tres chicos cae en la puerta, donde aún se encuentra inconsciente Dereck. —¿Qué hacía Dereck en el bosque?— indagó la pelinegra—. Cuando llegué a la estación mi tío me avisó que ya estaban aquí con el chico. —Si te lo decimos no lo creerás— Harley asintió de acuerdo a su amigo—. Fue una cosa de locos. —En este pueblo ya nada me sorprende. La semana pasada el señor Carten se pinto el cabello de verde, le pregunté porque lo hizo y me dijo ¡Cuando vaya al bosque, podré camuflarme! —¿Qué?. Eso no tiene sentido. Alei miró a la castaña— ¡Exacto! Realmente este pueblo es raro. Thom y Ley se encargaron de contarle todo lo que había pasado en el bosque a su amiga, con cada detalle, a medida que se acercaban al final Alei estaba cada vez más confundida, mantenía el ceño fruncido y asentía de vez en cuando, al finalizar lo sucedido soltó un pequeño grito. —¡¿Me estás diciendo que podría existir lo sobrenatural?!— susurró— ¡O mejor aún! ¡¿Qué me podría casar con un vampiro?! Thom la miraba divertido— ¿Recuerdas que encontraron dos cuerpo, no?— ella asintió sin comprender— quizá ellos tengan que ver con esas muertes. Además no sabemos exactamente lo que pasó ahí, todo fue tan... —Confuso—. Finalizó la castaña. Ambos asintieron de acuerdo. —¿Entonces estás diciendo que ellos matan a personas? Thom miró a la pelinegra— no podría confirmarte nada. se quedaron todos en silencio por unos minutos. —Dereck es un hombre lobo— aseguró la pelinegra, rompiendo el silencio. Ellos se miraban confundidos—¿Cómo lo sabes?— preguntaron al unísono. —¿Crepúsculo? ¿The vampire diaries? ¿Teen wolf?— ambos negaron— ¡Por Dios! ¿En qué mundo viven?— miró a Thom— sabía que nunca prestaba atención a lo que veíamos— afirmó con los brazos cruzados. —¡Harley! La chica palideció al escuchar la voz de su madre retumbando por el pasillo. —Carajo— maldijo a lo que sus amigos abrieron sus ojos más de lo normal, escuchó un actúa normal de parte de Thom a lo que ella asintió— ¡Hola, mami! ¿Qué haces por aquí? La señora Verónica enarcó una ceja— Trabajo aquí. —Oh. —No me refería a eso cuando te decía que actuaras normal— susurró por lo bajo. —¡Sí, oh! ¡Eso fue lo que dije cuando me enteré de que estabas aquí!— pasó una mano por su rostro— ¿Qué pasó, chicos? ¿Qué hacían en el bosque? Soltaron una risa nerviosa— ¿Dijo bosque? ¿No estuvimos en el bosque, verdad, chicos? —¡Sí!. Es más, ni sabía que había un bosque en este pueblo. Alei y Harley voltean hacia Thom dándole una mirada diciéndole "¿Es en serio?" —Luego hablaremos, chicos— asintieron con una mueca— pueden pasar a ver a su amigo. Alei iba a soltar un: no es nuestro amigo, pero el chico la miró y negó. Todos asintieron mirando a la señora Verónica sin saber que más decirle, al menos no en público, el chico agarro las manos de sus amigos y se dirigió hacia la puerta. —Nos vemos luego— soltó la ojiverde. La castaña observó a su mamá— adiós, mami. Los tres chicos sueltan un suspiro al cerrar la puerta tras ellos, ¿realmente le dirían la verdad? o simplemente podrían no decirle toda la verdad. —Dejen de atormentarse. Se sobresaltaron al escuchar una cuarta voz, los tres pares de ojos se dirigen al chico en la camilla. —¿De qué hablas?— preguntó nerviosa la pelinegra. —Dejen de atormentarse— repitió. —¿A qué te refieres?. Nadie se está atormentando— habló esta vez, Thom. —Apestan a ansiedad. —¿Puedes oler nuestros sentimientos?— preguntó Alei, emocionada, este asintió. —¿Cómo están chicos?— preguntó con una sonrisa cambiando de tema. La pelinegra frunció los labios— sí, eso deberíamos preguntarte nosotros a ti. Él se encoge de hombros— he estado mejor, la verdad. Thom lo miró un momento, pensativo. —¿Qué eres? —Soy Dereck. Alei puso los ojos en blanco— Te preguntó que eres, no quién eres. Una risa ronca se escuchó por la habitación. —¿Por qué siempre estás a la defensiva?— pregunto el ojiazul. —¿Y por qué no lo estaría, eh? ¡Tiraste el batido en mi vestido favorito!— protestó. El chico abrió ligeramente la boca para luego asentir. —Uhh, ya recordé, pero me disculpé— chasqueó la lengua— ¿Qué más querías que haga? —¡Pues no lo sé! ¡Quizá haberme dado un nuevo vestido! Mientras que ellos discutían por lo ocurrido hace unos meses, Thom y Ley miraban la puerta con intriga, una sombra se asomaba cada vez más y parecían ser los únicos que se percataban de ellos. Las luces del pasillo y de la habitación comenzó a tintinear— fue cuando los otros dos jóvenes pararon su discusión— Harley comenzó a escuchar los susurros nuevamente, y todas ellas les decían peligro. Apoyó su oído en la puerta blanca—donde los susurros eran mucho más fuertes— Thom miró a su amiga a lo que ella asintió, él entendió que eran nuevamente las voces. Las luces se apagaron por completo y Dereck se alarmó por eso, se levantó de la camilla y desconectó los cables haciendo que un pitido sonará por la habitación—acción que asustó a los amigos— Thom se acercó hacia el chico tanteando para confirmar que se encontrara bien, mientras que Ley seguía tratando de concentrarse en las voces. —¡Dereck, pensé que te había pasado algo!— lo regañó Thom. —¿Ups? Un estruendo hizo que todos se alarmaran, Harley ya no se encontraba con el oído pegado en la puerta, se había posicionado al lado de Alei, Thom y Dereck se reincorporaron y se pusieron a sus estaremos. Varios gritos y sollozos se escuchaban, la puerta fue abierta abruptamente, la pelinegra dió un respingo, la misma criatura del bosque se encontraba enfrente de los chicos. —¿Me estás jodiendo?— habló Alei soltando una risa nerviosa— ¿Qué carajos es esto? Pero antes de que alguna pudiera decir palabra alguna aquella criatura agarro del tobillo a Harley arrastrandola consigo, ella soltó un pequeño grito, que hizo estremecer a todos en el hospital. —¡Harley! Las luces del hospital volvieron, dejando así todo visible, la gente del hospital estaba aún asustada, pequeños sollozos se escuchaban aún. Los tres chicos que se encontraban en la misma habitación miraban por todas partes buscando a la chica de cabellos castaños. —¿Dónde demonios está Ley?— demandó Alei hacia Dereck. —¿Crees que yo lo sé? —¡No lo sé! ¿Acaso no sabes que son esas criaturas, eh? ¡Porque yo no tengo la menor idea! El ojiazul pasó sus manos por su rostro exasperado pero antes de que pueda decir algo el otro chico se adelanta. —¿Podrían dejar su estúpida charla para después?. Debemos buscar a Harley de una vez. —Ya, genio ¿Dónde la buscamos? Ambos amigos ven a Dereck esperando que dijera algo pero no emitió ni una sola palabra. Se dió cuenta de las miradas que tenía, alzó la cabeza y arqueó la ceja. —¿Qué? —¿Realmente no sabes dónde podrían estar? —¿Crees que si lo supiera no lo diría? Thom no dijo ni una palabra y salió corriendo directo al ascensor, los otros dos se miraron confundidos pero siguieron sus paso hasta llegar con él. —¿A dónde crees que vas? Miró a su amiga y soltó un suspiro—¿No se han dado cuenta?— ella hace una mueca confundida— las cosas esas, no pueden estar en la luz ¡Son sombras!. Así que ¿Dónde no hay luz? —¡En el bosque! Ellos asintieron ante la idea. Mientras ellos bajaban a la primera planta cierta castaña era llevada por todo pueblo, y hasta ahora, nadie se percataban de ello. Cuando por fin pararon, tres sombras se pusieron a su alrededor dejándola confundida más no asustada. —¿Qué es lo que buscan de mí?— preguntó. Al parecer nadie quería darle respuestas ya que ninguno contestó. Soltó un bufido. —Bien, no digan nada si es lo que quieren. Antes de que los tres chicos pudieran salir del hospital, la señora Verónica y Olivia aparecieron en su campo de visión. Lucian preocupadas. —¿Dónde está mi hija? Ellos se miraron por unos segundos. ¿Cómo le iban a decir que su hija fue llevada por unas criaturas sin rostro?. Sí, bueno, nadie les iba a creer, o al menos pensaban esos dos. —Se la llevaron. Los cuatro pares de ojos se dirigieron a Dereck, Alei lo miraba con reproche, ¿Acaso no podría tener un poco más de tacto? —¿Qué? ¿Qué dices? —Se la llevaron Verónica, sabías que tarde o temprano lo harían. Ahora se encontraban confundidos. ¿De qué hablaban? ¿Desde cuándo se conocen? Demasiadas preguntas y muy pocas respuestas, pero ese no era el momento para indagar más sobre el tema, lo principal era donde estaba Harley. Olivia, que hasta el momento no había dicho nada, se dirigió a su hermano. —¿Dónde está? Fijo su vista en ella— creemos que está en el bosque. Asintió. —Son sombras, odian la luz. ¿Nos vamos? —¿Nos? Miro cansada a su mellizo. —Eso dije. Dereck mira a Verónica y revuelve su cabello, acto que hace cuando está nerviosa. —Eh, Verónica, quédate aquí, es más seguro así— antes de que ella dijera algo, le regaló una pequeña sonrisa— no te preocupes, te la traeré sana y salva. —Gracias, Dereck. Harley se movía entre las sogas, logrando safarse así de estás, aunque dejando marcas notorias en sus muñecas y tobillos. Tanteo en su bolsillo trasero encontrando su celular. —Bingo. Prendió la linterna y cuando las sombras se percataron del ruido que hacía, la chica apunto con la luz hacia ellas, haciendo que humo saliera de estás. Cuando las tres sombras desaparecieron bajo la luz de la luna, soltó un suspiro. —Wooow, eso fue fácil ¿Por qué no se me ocurrió antes?— pensó en voz alta mientras salía del bosque. Antes de que pueda dar un paso más, varias pisadas se escuchaban, al percatarse de eso, se escondió detrás de un árbol. Cuando las pisadas se hacían más fuertes, agarro su celular con firmeza, si eran aquellas criaturas fácilmente podría prender la linterna ¿no?, ya que no podía utilizar alguna de las llaves que sabía, son sombras. Soltó un suspiro al ver que eran sus amigos. —¡Chicos! Todos se sobresaltaron ante su grito. —¿Harley? Olivia fue la primera en correr hacia su dirección y envolverla entre sus brazos. —¿Cómo es que estás aquí? Ella soltó una risa nerviosa— Me escapé. —¿Cómo que te escapaste?— susurró. Abrió ligeramente la boca pero una chica muy efusiva se tiró a sus brazos. —Carajo, Ley, me diste el segundo susto de mi vida. —¿El segundo? —Sí, la primera fue cuando conocí a Thom. El aludido frunció su ceño y le dió un pequeño golpesito en su hombro. —¡Oye! ¡Yo soy guapo, que dices, tonta! Ella ríe. —Harley, Harley, Harley— Thom besó su cabeza— deja de asustarme de esa manera. Dereck miró a la muchacha, le dió una sonrisa ladeada. —Te gusta estar en apuros, eh. Se encoge de hombros— ¿Qué te puedo decir? Niega divertido— Ven aquí— extiende sus brazos a su dirección y ella apoya su cabeza en su pecho. —¿Qué es lo que ocurre en este pueblo, Dereck? Peina su cabello y se separa ligeramente de ella para observarla. —Muchas cosas, tantas que ni si quiera me hubiera gustado saberla— le regala una sonrisa triste— Es mejor que vayamos al hospital, tú madre está preocupada. Todos asienten sin olvidar el pequeño abrazo que protagonizaron, sabían que algo ocurriría ahí. —Claro.
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