Aún no me la creo… ¿Cómo es que una simple mortal como yo puede estar viviendo un sueño encantado? Si antes dudaba del amor, ahora no me quedan dudas de que es más fuerte que el odio y hace que las cosas sean más bonitas. Lo último que yo hubiese imaginado era que la décima fantasía sería pedirme matrimonio. ¡Movió hasta mi última fibra con esa declaración! Sé que aún es muy pronto para bodas, pero él ya no quiere esperar más y yo tampoco debería perder mi tiempo con inseguridades, después de todo es un hombre digno para amar y admirar. Me entregaré sin miedo porque ésto es nuevo y si por infortunio lo nuestro se acaba tendré la certeza y la tranquilidad que lo di todo. Ésta mañana me levanté muy temprano para dejar a la niña en el cuidado, anoche llamaron a Clara para empezar a traba

