Capítulo 7

1326 Palabras
—¡Cállate! Camila, no me importa cómo seduzcas a Gabriel Montalbán, pero un hombre como él no se enamorará de una mujer abandonada como tú. Cuanto más arrogante seas frente a mí, más miserable serás cuando te abandone en el futuro. Mauricio no se atrevía a ofender directamente a Gabriel Montalbán, así que solo pudo decir algo cruel y sin sentido. Camila ya lo había anticipado. Enderezó la espalda y respondió con arrogancia: —Viste la actitud de Gabriel Montalbán hacia mí en la fiesta. Soy arrogante porque tengo derecho a serlo. No me grites. Mauricio, no necesitas preocuparte por mi futuro. Cuando me convierta en la esposa de Gabriel Montalbán, tú y Pamela no llegarán a ninguna parte. ¡Fuera! ¡Sal de mi casa ahora mismo! De lo contrario, le pediré a mi esposo que te eche. Señaló la puerta mientras gritaba. Mauricio temblaba de ira, pero el nombre de Gabriel Montalbán lo contuvo. Después de un momento, pareció recordar algo. Sus ojos se llenaron de una burla casi enloquecida. Miró a Camila, bajó la voz y preguntó: —Camila, ¿te acostaste con Gabriel Montalbán o solo estás fanfarroneando? Después de todo, ya has dado a luz a un bebé. Esa fea cicatriz en tu estómago no atraerá a ningún hombre. Camila frunció ligeramente el ceño, pero no quiso mostrarse intimidada ante él. Levantó la cabeza y respondió con una sonrisa fría: —Gabriel Montalbán y yo estamos legalmente casados. Hablamos de todo con franqueza, especialmente en la intimidad. No me gusta hacer cosas a escondidas como tú; eso sí que es repugnante. Tras decir esto, cerró la puerta de un portazo, dejando a Mauricio de pie afuera, todavía intentando defenderse. Cuando ya no se escuchó ningún ruido fuera de la puerta, Camila entró al baño y, frente al espejo, se levantó la camisa. La cicatriz en su vientre era realmente evidente. Sin embargo, esa marca era solo la cicatriz de una apendicectomía. Entonces, ¿por qué Mauricio decía que era de cuando dio a luz? Había permanecido pura por amor durante muchos años. Era virgen hasta que Mauricio y Pamela la engañaron… Valoraba mucho eso, pero el hombre que amaba lo arruinó todo. Camila se dejó caer débilmente al suelo. Lentamente, dobló las rodillas, las rodeó con los brazos, apoyó la cabeza entre ellas y lloró en silencio. Al recordar todo, la tristeza la invadió. ¡Había hecho tanto por Mauricio, y lo único que recibió fue traición! Hace cuatro años, Mauricio ofendió a alguien que intentó apuñalarlo. Ella se interpuso para protegerlo y terminó apuñalada en el pecho. Hasta el día de hoy, no podía dormir del lado izquierdo; de lo contrario, sentía que le faltaba el aire. Hace tres años, sabía que sus padres no aprobaban su relación con Mauricio, pero aun así desafió a su familia para estar con él, incluso cuando su padre amenazó con echarla de casa. Hace dos años y medio, Mauricio contrajo una gripe muy contagiosa. Ella lo cuidó día y noche, permaneciendo a su lado durante treinta y seis días. Hace un año, Camila quiso casarse con Mauricio, pero su madre se negó a entregarle su certificado de nacimiento. Discutieron por eso y, poco después, su madre se suicidó arrojándose al mar. Ni siquiera pudo verla por última vez. La culpa la consumía. Cuando se comprometieron, las palabras que Mauricio le había dicho aún resonaban en sus oídos. Ahora, esos recuerdos atravesaban su corazón como un cuchillo afilado. No podía entender por qué Mauricio la odiaba tanto. ¿Por qué se había aliado con Pamela para enviarla a la cama de otro hombre? ¿Solo para quedarse con el grupo empresarial de su madre? ¿Era el dinero tan importante? Al principio, ella había renunciado al dinero por amor, pero la realidad le dio un golpe despiadado. Para demasiadas personas, el dinero era más importante que el amor. Aquella noche, lo que Mauricio le hizo fue tan absurdo que la hizo reír entre lágrimas. Ella había intentado besarlo como cualquier pareja, pero él decía que solo lo harían después del compromiso, cuando estuvieran oficialmente juntos. Decía que era una muestra de respeto hacia ella. Por eso había esperado con ilusión el día del compromiso. Sin embargo, antes de que eso sucediera, Mauricio sufrió un accidente automovilístico y perdió su función s****l. A ella no le importó. Porque creía que el amor era más importante que cualquier otra cosa. La noche del compromiso, pensó que por fin podría besarlo. Pero él volvió a rechazarla. Dijo que quería esperar a recuperar su condición; de lo contrario, se sentiría frustrado. Ella estuvo de acuerdo. Pensó que todo lo que él decía era verdad. Sin embargo, Pamela le confesó personalmente que Mauricio no tenía ninguna disfunción s****l. Al contrario, durante los tres años posteriores al compromiso, ¡había canalizado todos sus deseos hacia Pamela! Camila pensó que ella le resultaba desagradable. Sin embargo, ¡ahora la obligaba a besarlo! Eso era lo que ella había esperado antes… Pero ahora, para ella, era tan sucio y repugnante como el lodo. ¿Por qué la trataba así? ¿Por qué? Ella lo amó sin reservas, lo dejó todo por él, y él desperdició su amor sin el menor escrúpulo. La envió a la cama de otro hombre, le arrebató la compañía de su madre y rompió con ella. Y aun así, creía que ella seguía amándolo… ¡Qué ironía! ¡Su amor por él no había servido de nada! Esa noche, Camila se emborrachó en la casa que alquilaba. Al día siguiente, continuó buscando trabajo. Su abuela seguía llamándola, rogándole que regresara con la familia y asegurándole que siempre tendría un lugar allí. Pero ella no quería volver. Su abuela también quiso darle dinero, pero Camila se negó. Lamentaba haber elegido a Mauricio en el pasado. De no haberlo hecho, no estaría en una situación tan miserable. Pero ahora debía afrontar las consecuencias de sus propias decisiones. ¡Tenía que salir adelante sola! Volvería con su familia solo después de haber tenido éxito. No quería regresar como un perro callejero que vuelve derrotado a su antiguo hogar. En la sala de entrevistas de Permasky Entertainment —¿Camila? ¿Qué es esto? Hasta los pintores callejeros lo hacen mejor que tú. ¿Sabes que Permasky Entertainment es la empresa líder en la industria del juego? ¿Quién te dijo que vinieras a esta entrevista? ¡Sáquenla de aquí! ¡Me enferma! El entrevistador le arrojó con frialdad la carpeta a la cara. Los documentos se desparramaron por el suelo. Camila se agachó y recogió las ilustraciones una por una. Esas tres muestras le habían tomado un mes entero de trabajo. No permitiría que pisotearan su esfuerzo. Después de recoger su carpeta, miró con frialdad al entrevistador que la había humillado y se burló: —Si no te agrado, puedes rechazarme. Pero, ya que estoy aquí, debes respetarme. Arrojar mi portafolio es una falta de educación. ¡Despreciar el trabajo de un artista es despreciarte a ti mismo! Personas como tú no merecen ser diseñadores. ¡Idiota! Como sabía que no la contratarían, respondió sin contenerse. No era el tipo de persona que soportara semejante humillación en silencio. Tras decir aquello, tomó sus muestras y se marchó. Los otros tres entrevistadores se quedaron atónitos, especialmente los dos que estaban a su lado. Le preguntaron al hombre que había arrojado los dibujos: —¿Qué estás haciendo? ¡Sus ilustraciones me impresionaron! Tanto el diseño de personajes como los detalles tienen un estilo único. Es exactamente el estilo que necesitamos para el nuevo juego que estamos desarrollando. ¿Te volviste loco? ¿Qué quisiste decir con que sus dibujos te enfermaban? ¿Por qué la rechazaste? —Por supuesto que lo sé. Es perfecta, de hecho… —respondió encogiéndose de hombros—. Pero no puedo hacer nada. Es una orden del jefe… —dijo, señalando hacia arriba con el dedo.
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