Solté un suspiro y moví mi cuerpo bajo la curiosa y divertida mirada de Cole. Al verme tan nerviosa, él se acercó a mí un paso y apoyó sus manos en mis hombros, deteniendo en patético movimiento. Como yo era un poco más baja que él, tuvo que inclinarse para lograr mirarme a los ojos. —Tranquila, todo saldrá bien, Ally. Exhalé el aire con fuerza y asentí —Hagámoslo. Él asintió también y se alejó para tocar la puerta del despacho del señor Jones. Desde el interior se escuchó la voz del hombre autorizando la entrada y la poca valentía que había reunido segundos atrás desapareció por completo. Cole abrió la puerta y al dar el primer paso, me di cuenta de que mis piernas temblaban. Apreté las manos en puños, intentando aferrarme a algún ápice de calma, adentrándome en la oficia. Me estremecí

