―¿Alexander? ―titubeé acomodando las pulseras anaranjadas en ambas muñecas. Su rostro se levantó con arrebato, apartándose de la revista en donde habían estado puestos sus ojos, y parpadeó. Me estremecí cuando se quedó mirándome y su boca se abrió lentamente en forma de «O». Pensé que iba a decir algo, pero durante los dos segundos que tardó en ponerse de pie, solo fue capaz de mantener la mirada en mí. ―Estoy lista. ¿Nos vamos? El tono en mi voz me traicionó. ¿Por qué me afectaba tanto que él me mirase de esa forma? Vamos, Liv, es Alexander. ―Y-y-yo… sí ―asintió balbuceando torpemente. Entonces se arrimó a mí lado y su rostro se encendió al percatarse que todavía llevaba la revista Seventeen en su mano; en la portada salía yo apenas un mes atrás, en una sesión de fotos hecha para aco

