Parpadeé incrédula. ¿Cómo era posible que en menos de una hora se hubiese armado tanto revuelo solo por una estúpida fotografía? Sí, sabía que era culpa mía y que esa había sido mi intención desde que Alexander me había negado su ayuda, pero entonces nunca imaginé que la noticia provocaría tales estragos. Cada blog que visitaba, cada página de internet, cada sitio donde hacía clic, me mostraban la fotografía de Alex y de mí, acompañada de notas, rumores, supuestas entrevistas exclusivas y encuestas (sí, ya habían personas dando su opinión acerca de un romance que ni siquiera existía). Quizá mi plan para hacer que Alexander desmintiera el romance no había sido tan bueno, no después de la comprometedora fotografía. ¿Cómo se suponía que él debía desmentirlo cuando yo salía tan cerca provo

