Miré el teléfono que sonaba incesantemente, sin saber cómo describir mis emociones. Respondí con calma a la llamada: -¿Sí? -¿Qué hay perra? ¿mi ahijada ya esta mejor? Irina parecía estar de muy buen humor. Por supuesto, estaría de muy buen humor. Debe estar aprovechándose de la discusión de anoche entre Matthew y yo. —Parece que hoy eres libre de llamarme tan temprano en la mañana. Había una pizca de sarcasmo en mi tono. —Bueno, no soy un robot. ¡Incluso yo necesito recargarme y mantenerme! —Irina se rió—. Salgamos. Después de pensarlo un poco, pensé que la oportunidad era demasiado buena para dejarla pasar. Como ella lo había iniciado, no sería justo si no aprovechara esta oportunidad para reunirme con ella. —¡Claro! No me importa adónde vayamos mientras pueda relajarme y tener u

