Me sentí conmocionada y horrorizada por lo que sostenía. Proporcionó evidencia innegable de todas mis dudas y preocupaciones. Mis manos temblaron, todo tipo de pensamientos invadieron mi mente uno peor que otro. ¿!Que diablos¡? No había razón para que utilizaron condones, es más, jamás me gusto ya que me producía infecciones. Además, estaba tomando pastillas desde que nació Lucia. No había escusas, aunque en el fondo deseaba tener solo una justificación, aunque todo estaba apuntando a una sola cosa. ¿¡Me estaba siendo infiel!? No, era imposible, me negaba a aceptar este hecho. Matthew, jamás me haría algo así, no después de todo lo que habíamos pasado juntos y de lo que había hecho por él. Le di todo de mí, incluso me había revelado antes mis padres por él, por primera vez en mi vida.

