—Hazle captura de pantalla, traeré la impresora —me informó Marie Me dolía el pecho de pensar todo lo que Natalie había tenido que pasa por este ser despreciable. No entendía cómo una persona que supuestamente te amaba y habían estado juntos por tanto años pudiera terminar haciéndote daño de esa manera. Ni siquiera me quiero detener en imaginar todo el estrés y sufrimiento que ella tuvo que atravesar desde que se divorció. Mi celular sonó y miré la pantalla, no tenía el número registrado y por un momento pensé en la posibilidad de que sea ese hijo de puta, pero de todas maneras tenía que averiguarlo. —¿Hola? —Hola señorita. Mi nombre es Scott, trabajo en la seguridad del edificio de la señorita Natalie Cooper. Creo que hablé con usted aquella noche del incidente. —Si, si. Habló conmig

