Edgar Ana María de la Luz era el nombre completo de mi madre, la mujer que me abandonó y me dejó a tan temprana edad, la mujer que lleva en mi casa muchos años y siempre dije que la consideraba mi madre porque realmente lo era, mi madre, la mujer que siempre necesité y que después de años y años volvió a aparecer en mi vida como la mujer de la limpieza, con otro aspecto, otra cara pero con el mismo corazón, y pensar que he vivido con este secreto mucho tiempo es como tragarme mi propia lengua una y otra vez, ella hizo que mi rabia la dejara a un lado y mi estupidez ante ella fue evidente, pero conmigo nadie juega. Todos los que se acercan a mí es porque lo permito yo. En su día oculté todo conocimiento para dar la oportunidad de que ella me dijera quien era realmente, para verla como

