Edgar Jugar a dos bandos no es nada fácil, siempre tenía que estar atento para que nada saliese mal y para eso debía de estar construido con mucha sensatez. —Señor, Edgar— llega a mí el hombre que hasta ahora le estoy preparando el peor castigo que jamás recibirá de nadie, él es el asesino de mi padre. —¿Hay algún inconveniente? — pregunté haciendo que borre esa sonrisa de idiota. —No, señor, solo quería saludarle y bueno conocer a la joven que lo acompaña. A sus sesenta años el muy condenado sigue conservándose fuerte y sin que la vejez lo dejara en el suelo, después de tanto su peor castigo está a punto de tocarle, haré que muera y reviva para matarlo de nuevo hasta que suplique que lo mate de una vez. —Zoe, mi amor, te presento al mayor hijo de puta que existe entre la mafia itali

