Edgar El ardor del tequila recorre mi garganta quemándola a su paso, después de años sin probar algo como el tequila ahora que estoy fuera y sentado en el sofá de mi casa, no duda en perder el control de mis sentidos porque ver el lugar donde había creado todo con Zoe es lo peor que estoy llevado después de ser liberado. —¡Bienvenido, jefe!— Zeus se hace presente y sonreí alzando otro vaso de tequila a su salud. —¡A ti también, viejo amigo!— este sonríe. —¿Celebrando solo?— asentí y tomó asiento a mi lado y se puso un vaso—. Hoy es un gran día, tenerte de regreso es para muchos el mejor día. Lo miré y solté una gran carcajada llena de sarcasmo, un poco de amargura y cero diversión. —¿Para ella también es un gran día?— Zeus entendió de quién hablaba. —Es difícil contestar a esa pregu

