Capítulo 33: El silencio de los inocentes

1504 Palabras

—¡Golpéame, Thomas! —exclamó Ava Thomas la miraba perplejo. —¡Señora! Por favor, razone con lógica, pensemos en otro plan, ¡Se lo suplico! —¡No tengo otro plan! ¡Golpéame! No seas un cobarde. Thomas alzó la mano, que le tembló al instante, fue imposible, se le volvió endeble y la bajó asustado. —¡Por favor, mi señora, no me castigue así! ¡No puedo! No puedo lastimarla. Ava se puso ante él, lo miró con odio en sus ojos verdes, frunciendo la boca con rabia. —¡He dicho que me golpees! ¡Eres un maldito cobarde! ¡Una rata asquerosa! ¿Acaso no puedes hacer nada útil con tu vida? —¡No puedo! —dijo chillando, bajó la mirada, lágrimas calientes corrieron por su rostro. —¡Mírame, cobarde! Thomas alzó la vista, pudo ver esas esmeraldas brillantes, fijamente. —¡Seguro que te masturbas pen

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR