Eirian y Dilan hablaban amenamente hasta que ambos vieron a Orión entrar al comedor. —Ven a sentarte— le dijo el rubio a su Baby. El castaño caminó y se sentó al lado en su lugar, su amigo se acomodó frente a él. Carly llegó con el carrito, el pelirrojo miró a la chica y se entendió por completo lo que su amigo le había contado. —Es un gusto tener visitas tan atractivas— le dijo la chica a Dilan. —En un placer que una diosa me sirva— le sonrió el pelirrojo. Tal vez si coqueteaba con ella no molestaría a Eirian. Carly soltó una risita y continuó sirviendo, la pelinegra no pudo evitar mirar con ojos molesto a Orión que también le dio la misma mirada. —¿Es largo el trabajo?— preguntó Eirian para iniciar una conversación. —Debemos desarrollar el caso clínico de un paciente con cinco pat

