SOLEDAD Y PERSONAS MONICA -Con un beso. -Estás loco- digo. -talvez un poco pero tú me golpeaste- se recargo de su escritorio y me miro burlonamente. - No te daré un beso y ahora que está todo arreglado me voy- el me jalo del antebrazo y junto mis labios con los suyos en un beso el cual sentí que todo se detenía y solo existíamos él y yo. Cuando nos separamos con la respiración agitada juntamos nuestras frentes y nos vimos a los ojos. -Quédate- asentí, y es cuando me di cuenta que con un solo beso estoy a su merced. Nos sentamos en un mueble n***o que él tiene en su oficina la cual es más grande que la mía. -Cuéntame que has hecho en los días que no hemos estado juntos- me pongo a recordar todo lo que He hecho y la verdad toda es monótono ya que no tengo hobbies en sí. -Pues nada

