Odio los exámenes tipo test. Son lo peor del mundo. Y lo más gracioso es que de cinco exámenes que tengo que rendir este cuatrimestre, cuatro son tipo test ¿A que es genial? Preferiría mil veces matarme a escribir cientos de hojas y acabar con la muñeca adolorida. Principalmente porque se me da muy bien escribir. Además de que los profesores, a la hora de corregir, son más objetivos. Hay más variedad de opiniones. Pero en los test no. Es bien o mal. No hay más. Claro, para ellos es mucho más sencillo meter todos los exámenes en una máquina que los corrige por ti. Encima tienen los santos cojones de tardar en dar la nota. Y me jode. Puedo haber estudiado la hostia y no aprobar. Ponen muchísimas preguntas para pillar y yo siempre caigo. Menos mal que tengo a Emma, que se la dan de puta madre

