6. Oh oh, la he jodido

1718 Palabras
- Bien, chicos. Por último, quiero que para el próximo lunes tengáis leída la primera lectura sobre Freud. Vamos a comentarla en clase. La tenéis en la copistería. El título os le pongo ahora en la pizarra - se da vuelta y empieza a escribir. Miro a mi lado y veo que mi compañera de mesa, cuyo nombre es Emma, mira embobada el culo de nuestro profesor. Chasqueo mis dedos delante de su cara haciendo que esta vuelva a la realidad y me mire molesta. - ¡Lila! ¡Deja de hacer eso! Déjame mirar tranquila el pedazo de culo que gasta nuestro querido profesor - me rio y apunto en una hoja el título de la lectura que nos ha dicho. - Cualquier día te le lanzas al paquete sin darte ni cuenta. - Joder, pues no te extrañe. Estoy por pedirle una tutoría e ir desnuda cubierta solo por una gabardina como en las películas - carcajeo y niego con la cabeza - ¿Funcionará? - Quién sabe. Me han dicho que le gusta follarse alumnas - digo recordando las palabras de Jack - Igual tienes suerte. - Ojalá. - Con esto termina la clase. Que paséis buen fin de semana - dice el profesor mirando la hora. - ¿Estás muy salida, no? - la pregunto mientras guardo mis cosas en el bolso. - ¿Tanto se me nota? - asiento y sonreímos mientras salimos por la puerta. Emma es una chica genial, está un poco loca, pero es muy buena persona. Yo de personas locas ya estoy curada de espanto. La conocí el primer día de clase cuando las dos estábamos más que pérdidas con todas las plantas y aulas que había. Desde entonces, nos hemos llevado súper bien y nos hemos hecho buenas amigas. Me despido de ella contenta. Por fin ha acabado la primera semana de clase. Ha pasado más lenta que un caracol. Suerte que no hay clase los viernes. ¿Cómo he sobrevivido tantos años teniendo clase ese día? No sé, pero debería ser así siempre. Que sean cinco días de clase y dos sin ella me parece un abuso. Hoy salgo una hora antes que mis amigos, así que voy a la biblioteca a adelantar lo poco que tengo de clase. Y, de paso, les espero. Voy a cruzar la esquina pero un brazo me agarra y me arrastra hasta el baño de chicos. - ¡Josh! ¡Qué susto me has dado! ¿Tanto te cuesta saludarme como una persona normal? - pregunto con la respiración agitada. - Es que, si no, le quitas toda la emoción - me sonríe coqueto. - ¿Emoción de qué? ¿Tú no tenías que estar en clase? - Sí, pero no he entrado. Me apetecía más verte. Sabía que no tenías clase a última hora y digo, voy a hacerla compañía para que no se aburra. - Bueno, si insistes... - beso sus labios - Agradezco que quieras hacerme compañía. - Cuando tú quieras, amor - me coge de la cintura y besa de nuevo mis labios. Abro la boca para dar paso a su lengua, la cual juega con la mía lentamente. Abrazo su cuello con mis brazos mientras muerdo su labio inferior haciendo que suelte un suave gemido. Me alza con sus brazos y me sienta sobre el mármol que hay al lado del lavamanos. - Josh... - le llamo un poco agitada - ¿Aquí? ¿En serio? - deja de besarme y me da una mirada traviesa. - ¿Por qué no? - comienza a dejar besos húmedos por mi cuello. - Porque... ah... nos pueden ver... - Está todo el mundo en clase. Tú solo intenta no gritar tanto - retoma sus besos por mi cuello y sus manos suben por mis muslos. - Como si fuera tan fácil - noto su sonrisa sobre mi cuello. Levanta la cabeza y vuelve a besarme los labios. Esta vez más pasional, más rápido, más deseoso. Y yo no le detengo porque, en el fondo, me gusta. Me encanta el morbo de que nos descubran haciéndolo en un sitio público. Siempre me ha gustado cuando lo leía en los libros y cuando me lo imaginaba era bastante interesante. Y por lo poco que llevo experimentándolo, está cumpliendo todas mis expectativas. Gimo cuando sus manos tocan mi culo y me acercan a la erección que hay entre sus pantalones. Muerdo su cuello haciéndole gruñir e intento quitarle la camiseta con mis manos. Estoy a punto de conseguirlo cuando el sonido de la puerta abriéndose de golpe nos sobresalta. Me quedo paralizada al ver quién es la persona que nos acaba de pillar. ¿Sabéis quién es? Seguro que sí. Con mi suerte solo puede ser una persona. Joder. ¿¡EN SERIO!? De todas las personas que hay en esta universidad ha tenido que vernos justo él. Hubiera preferido que fuera el director y nos expulsara. Jack nos mira sin mover ni un solo músculo. Su mirada ha pasado de ser sorprendida a una mezcla de enfado y decepción. No dice nada, solo repasa la imagen que hay delante de él una y otra vez. Hasta que vuelve sobre sus pasos y se va dando un fuerte portazo. - ¡MIERDA! ¡Me cago en todo lo cagable! ¡JODER! - maldigo levantándome y acomodándome el vestido. - Amor, tranquila - dice Josh a mi lado - Corre, vete a hablar con él. - No va a querer hablarme... - Inténtalo al menos - no sé qué hacer ¿le sigo? - ¡Venga! - ¡Vale vale! Luego hablamos, adiós - digo antes de salir rápido del baño. Miro a todos los lados pero no veo a nadie. Ando un poco por el largo pasillo. A saber dónde se habrá metido... Esta universidad es tan grande que el primer año me perdí 13 veces. No soy buena en la orientación. - ¿Me buscabas? - oigo su voz detrás de mí. Giro y le veo sentado en un sillón que hay en una esquina con una mesa al lado. - Ehh... si... - digo acercándome a pasos lentos. - ¿Qué pasó? ¿Se os bajó el calentón? Perdón por interrumpir. La próxima vez, poned una corbata o algo en el picaporte para que nadie os fastidie el polvo - no sé si lo dice con sarcasmo, con cinismo o simplemente con enfado. Su mirada es tan fría que no puedo descifrarlo. - Yo... puedo explicarlo... - ¿Sí? ¿Puedes? - se levanta rápido asustándome un poco - Bien, explícamelo. Porque no entiendo nada. - A ver... pues... e-es que... - tartamudeo como una idiota. Pero si vierais su mirada ahora mismo, me entenderíais. - No tengo todo el día - respiro hondo y le planto cara. Venga, no he hecho nada malo. - Es muy sencillo. Cuando lo dejamos, seguimos como amigos. Eso ya lo sabes. Pero después, un día en una fiesta estábamos borrachos y nos enrrollamos. A ambos nos gustó y, a partir de entonces, se volvió una costumbre. No somos pareja, ni novios. Solo dos amigos que disfrutan teniendo sexo - cuando termino de hablar, Jack se pasa las manos por el pelo y da vueltas por el pequeño espacio. De repente, da una patada al sillón en el que se encontraba sentado hace un momento - Tampoco es para ponerse así. - ¿¡Que no es para ponerse así!? ¡Me mentiste! ¡Te pregunté que si estabas con alguien y me dijiste que no! ¿¡Me has visto la cara de tonto, Lila!? - grita fuerte y rezo para que nadie salga de su clase a ver qué ocurre. - ¡No! ¡Tú me preguntaste si estaba con alguien! ¡Yo no estoy con Josh! - ¡Me importa una mierda como llames a lo que tienes con ese imbécil! ¡Me lo tenías que haber dicho! - Iba a decírtelo... pero quería encontrar el momento... - Pues que buen momento has encontrado. No podía haber sido mejor. - Lo siento. No quería que pasara nada de esto. - ¿Cuánto tiempo llevas follandotelo? - Desde junio o... por esas fechas. - ¿Y en qué se diferencia lo que tenéis de estar saliendo? - No nos queremos. No estamos enamorados. Solo lo hacemos por... diversión. - Diversión - repite la palabra con asco. - ¿Qué pasa? ¿Qué no puedo divertirme con los chicos? - Eso tiene un nombre. - Me da igual lo que pienses. No estoy haciendo nada malo. No le estoy haciendo daño a nadie. - Menos mal que decías que cuando te acostaras con alguien, lo harías por amor. - Mi primera vez lo hice por amor. Creo que eso sabes de primera mano que es cierto. Piensa lo que te dé la gana sobre mí, pero voy a seguir haciéndolo te guste o no. Mi hermano hace lo mismo que yo y tú no le dices nada. ¿Qué diferencia hay conmigo? ¿Qué soy mujer? ¿Qué soy una zorra? Pues para ti seré una zorra, pero a mucha honra. Porque me gusta el sexo y puedo disfrutar y divertirme con mi cuerpo todo lo que quiera - suelto de golpe con toda la rabia que tengo dentro. Le veo apretar los puños mientras me mira fijamente - Venga, Jack. Esto es una tontería...- me acerco a él intentando bajar la tensión que hay en el ambiente pero este retrocede antes de que me acerque más. - Ah una tontería - me da una sonrisa falsa - Para mí es algo muy serio. - No entiendo por qué ¿Qué más te da con quién me acueste? Entendería tu reacción el año pasado, cuando te gustaba. Pero, ¿ahora? ¿Por qué no puedo hacerlo? - le pregunto directa. Pero el me mira en silencio sin contestar. De verdad que quiero que me responda y me explique. Él ya no está enamorado de mí. No tiene por qué estar celoso. - Vete. Necesito estar solo. No quiero decir o... hacer algo de lo que luego me arrepienta - asiento y me voy dejándole solo. Ufff al menos ya me he quitado un peso de encima. Podía haber sido peor, ¿no?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR