Pese a que las decoraciones navideñas existen para dar espíritu y un escaso aliento a los alrededores, no eran muy útiles en aquella corte donde se discutía entre el juez, testigos, abogados y demandante, por la custodia de una infante con una condición psicológica anómala. —Un hogar debe conformarse por dos padres, mujer y hombre, no por dos madres, su señoría —objetó Samuel tras haber escuchado el testimonio de la pareja de su ex amante. —¿Esa es su defensa, señor Cedeño? —inquirió la mayor fuente de autoridad en la sala. —No. —Entonces no sea maleducado y espere a que se le conceda el derecho a la palabra —la juez se volvió hacia la abogada Francis—. ¿Está usted segura de que tiene pruebas contundentes de que el señor Samuel es un hombre no apto para ser padre? —Completamente —aseg

