—¿Esta listo? —preguntó desde el otro lado. —Perfecto. —Estaremos allí a las dos. Colgó tal como siempre lo hacía, dejándonos a todos con la palabra en la boca. Marcos odiaba que le hiciera eso, aun cuando era su pareja. Ellos tenían una de esas relaciones libres donde se acuestan con cualquiera y siguen siendo felices. Y aunque no podía admitirlo en voz alta, sentía envidia de ellos. Muchos de los problemas de pareja se solucionarían si todas las relaciones fuesen abiertas y sin ataduras. Yo no me quejaba de la mía, pero se producían ciertos momentos que me dejaban atado de manos. Froté mi cabeza antes de seguir pensando en pajaritos preñados. Debía enfocarme en solucionar el problema del auto, no en pensar en Clarice. Me lancé de nuevo al piso y verifiqué la zona afectaba, Necesitab

